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Un deportista revisa los parámetros de rehabilitación en un smartphone, mientras un médico especialista en medicina deportiva supervisa los datos de recuperación —como la frecuencia cardíaca, la amplitud de movimiento y los niveles de dolor— a través de un panel de control de monitorización remota de pacientes.
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Durante años, la recuperación de las lesiones deportivas siguió un patrón habitual.

Un deportista acudía al médico o al fisioterapeuta, recibía un plan de tratamiento, asistía a las citas de seguimiento e informaba de sus progresos entre una visita y otra. Lo que ocurría fuera de la consulta solía ser un misterio. Los profesionales sanitarios tenían que basarse en los recuerdos del paciente, en contactos esporádicos y en descripciones subjetivas del dolor o la movilidad.

Ese enfoque sigue funcionando en muchas situaciones. Sin embargo, a medida que la medicina deportiva sigue evolucionando, los profesionales clínicos tienen acceso a algo de lo que antes apenas disponían: una visión continua del proceso de recuperación.

La monitorización remota de pacientes (RPM) está cobrando cada vez más importancia en el tratamiento de las lesiones. En lugar de evaluar a los pacientes únicamente durante las citas programadas, los profesionales sanitarios pueden ahora hacer un seguimiento del progreso de la rehabilitación a lo largo de días y semanas mediante dispositivos conectados, aplicaciones móviles y plataformas de salud digitales.

El resultado es una visión más completa del proceso de recuperación y, en muchos casos, una intervención más temprana cuando surge algún problema.

Por qué la atención de seguimiento tradicional tiene sus limitaciones

La recuperación rara vez sigue un curso lineal.

Un paciente puede sentirse con fuerzas suficientes para volver a entrenar una semana y sufrir un retroceso a la siguiente. Algunos deportistas se exigen demasiado demasiado pronto. Otros se vuelven excesivamente cautelosos y no logran recuperar la fuerza o la movilidad al ritmo esperado.

El problema es que los médicos suelen ver solo instantáneas del proceso de recuperación.

Un paciente que se está recuperando de una reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) puede acudir a fisioterapia dos veces por semana, pero ¿qué ocurre el resto de días? ¿Se realizan los ejercicios de rehabilitación con regularidad? ¿Se está aumentando la actividad demasiado rápido? ¿Ha vuelto a aparecer el dolor o la hinchazón tras las sesiones de entrenamiento?

Sin información fiable entre una visita y otra, esas preguntas suelen quedar sin respuesta hasta la siguiente cita.

Esta carencia se hace aún más notable en el caso de los deportistas que viajan con frecuencia, compiten a nivel internacional o viven lejos de los centros de atención especializada.

Cómo la monitorización remota de pacientes cambia el proceso de recuperación

La monitorización remota de pacientes ayuda a subsanar esta falta de visibilidad.

Hace una década, gran parte de lo que ocurría entre una visita y otra pasaba desapercibido. Hoy en día, un médico puede darse cuenta de que la actividad diaria de un deportista en recuperación ha disminuido de repente, de que se ha saltado los ejercicios de rehabilitación durante varios días o de que la calidad del sueño ha empeorado tras reanudar los entrenamientos. Estas señales suelen aparecer mucho antes de que el paciente comunique que algo no va bien.

Para los profesionales clínicos, el valor no reside en recopilar más datos por el simple hecho de hacerlo. El valor reside en observar cómo se desarrolla realmente la recuperación entre una visita y otra, en lugar de basarse únicamente en la memoria y en controles puntuales.

Es posible que un paciente tenga la sensación de que la recuperación avanza con normalidad, mientras que los datos indican lo contrario. A veces, los niveles de actividad disminuyen de forma imperceptible a lo largo de varias semanas. En otros casos, los deportistas retoman el entrenamiento intenso demasiado pronto tras sentirse un poco mejor. Ambas situaciones pueden aumentar el riesgo de sufrir recaídas, y ambas son más fáciles de detectar cuando se realiza un seguimiento continuo de la evolución.

Incluso los indicadores relativamente sencillos pueden resultar sorprendentemente útiles. Algo tan básico como el hecho de no realizar los ejercicios, una movilidad reducida o una disminución repentina de la actividad diaria puede ayudar a explicar por qué la recuperación se está ralentizando antes de que el problema se haga evidente durante una visita al médico.

Quizás lo más importante es que la monitorización a distancia permite a los equipos sanitarios detectar posibles problemas antes de que se conviertan en complicaciones graves.

El papel cada vez más importante de la inteligencia artificial en la atención sanitaria a distancia

Recopilar datos es solo una parte del proceso.

Los programas de recuperación modernos generan grandes cantidades de información. Revisar manualmente cada registro de actividad, cada dato de los dispositivos portátiles y cada actualización sobre los pacientes pronto resultaría poco práctico.

Es aquí donde los sistemas de monitorización inteligentes están empezando a desempeñar un papel cada vez más importante.

Ningún profesional sanitario tiene tiempo para revisar manualmente cada dato generado por decenas o cientos de pacientes. Los sistemas de monitorización inteligentes ayudan a destacar la información que merece atención. Un estancamiento en la movilidad, una disminución en la adherencia a los ejercicios de rehabilitación o patrones de actividad inusuales pueden pasar rápidamente de una hoja de cálculo al campo de visión del profesional sanitario.

Muchas organizaciones sanitarias están adoptando actualmente enfoques similares a los que se utilizan enel software de telemedicina a medida con inteligencia artificialpara que la monitorización a distancia resulte más práctica a gran escala. En lugar de obligar a los equipos sanitarios a examinar miles de datos, estos sistemas ayudan a identificar cambios significativos que merecen una atención más detallada. El objetivo no es automatizar el criterio clínico, sino proporcionar a los profesionales sanitarios una mejor información en el momento en que la necesitan.

Por ejemplo, un sistema puede detectar que la movilidad de un deportista en fase de recuperación se ha estancado durante varias semanas. Otro puede identificar una menor adherencia a los ejercicios prescritos. En ambos casos, la tecnología ayuda a los profesionales sanitarios a centrar su atención donde más se necesita.

El objetivo no es la toma de decisiones automatizada. El objetivo es proporcionar un mejor contexto para la toma de decisiones humana.

Aplicaciones más allá del deporte profesional

Aunque los deportistas profesionales suelen ser los que más atención acaparan, la monitorización a distancia está demostrando ser muy útil para un colectivo mucho más amplio.

Los beneficios no se limitan a los deportistas de élite. Tanto alguien que se está recuperando de una artroplastia de rodilla, como un corredor aficionado que vuelve a correr tras una lesión, o un paciente que padece dolor articular crónico, pueden enfrentarse a muchos de los mismos retos: mantener la motivación durante la rehabilitación y detectar los problemas antes de que se agraven.

La monitorización virtual también mejora el acceso a la atención sanitaria.

El acceso a la atención sanitaria es otro factor a tener en cuenta. No todos los pacientes pueden desplazarse fácilmente a ver a un especialista cada semana. En algunas regiones, la clínica de medicina deportiva más cercana puede estar a varias horas de distancia. La monitorización a distancia ayuda a mantener la continuidad de la atención sin que los pacientes tengan que pasar mucho tiempo en la carretera.

Este cambio se hizo especialmente patente durante la pandemia, pero sus ventajas subyacentes siguen siendo relevantes hoy en día.

De cara al futuro

La medicina deportiva siempre se ha basado en la observación. La diferencia hoy en día es que la observación ya no empieza y termina en la consulta.

Un terapeuta puede analizar la evolución de la movilidad antes de una cita programada. Un médico puede detectar signos de alerta días antes de que el paciente le comunique un problema. La recuperación resulta cada vez más fácil de comprender, ya que los profesionales sanitarios pueden hacerse una idea más clara de lo que ocurre entre una visita y otra.

Eso no significa que la atención presencial sea menos importante. Si acaso, hace que esas interacciones sean aún más valiosas. En lugar de dedicar las consultas a intentar reconstruir lo que ha sucedido durante el mes anterior, los profesionales sanitarios pueden centrarse en las decisiones, los ajustes y los pasos a seguir.

Es probable que el futuro de la recuperación combine ambos aspectos: la experiencia clínica directa, respaldada por una mayor visibilidad de la actividad diaria de los pacientes. Para muchas organizaciones sanitarias, ese cambio ya está en marcha.


Preguntas frecuentes:

¿Qué es la monitorización remota de pacientes (RPM) en medicina deportiva?

La monitorización remota de pacientes en medicina deportiva consiste en el uso de sensores portátiles, dispositivos inteligentes y plataformas digitales de salud especializadas para realizar un seguimiento de los datos fisiológicos y biomecánicos de un deportista —como los niveles de actividad, la amplitud de movimiento y los patrones de sueño— fuera del entorno clínico.

¿Cómo mejora la inteligencia artificial la atención a distancia de los deportistas lesionados?

Los sistemas de monitorización automatizados e inteligentes filtran grandes cantidades de datos brutos generados por los dispositivos wearables para detectar tendencias críticas para los profesionales clínicos. Esto permite alertar a los profesionales de la medicina deportiva sobre problemas como estancamientos en la movilidad o una disminución en el cumplimiento del programa de rehabilitación, sin que tengan que revisar manualmente las hojas de cálculo.

¿Puede la monitorización a distancia evitar las recaídas en las lesiones deportivas?

Sí. Al ofrecer información en tiempo real sobre los hábitos diarios de recuperación de un deportista, RPM permite a los equipos sanitarios detectar señales de alerta —como una caída repentina de la actividad diaria o un aumento prematuro de la intensidad del entrenamiento— e intervenir antes de que un problema menor se convierta en un contratiempo clínico grave.


Referencias:

Giggins, O. M., Persson, U. M. y Caulfield, B. (2013). «Biofeedback en rehabilitación». *Journal of NeuroEngineering and Rehabilitation*, 10(1), 60. (Contexto: Sobre la utilidad clínica de los datos de sensores remotos para la adherencia a la fisioterapia).

Seshadri, D. R., Thom, D. M., Harlow, E. R., et al. (2019). La tecnología wearable y el análisis de datos como herramienta para el seguimiento de los deportistas y la prevención de lesiones. Frontiers in Sports and Active Living, 1, 22. (Contexto: sobre el uso de métricas digitales continuas de salud para prevenir contratiempos deportivos).

Organización Mundial de la Salud. (2024). Intervenciones de salud digital para el apoyo a los sistemas sanitarios: marcos de monitorización remota de pacientes en la rehabilitación deportiva y ortopédica. Ginebra: Directrices de la OMS. (Contexto: sobre la expansión de la telemedicina y los protocolos de seguimiento digital escalables).