Dormir no es solo un momento de descanso: es uno de los factores más poderosos —y menos aprovechados— para el rendimiento deportivo. Las investigaciones relacionan un sueño adecuado con sprints más rápidos, una mayor precisión en los tiros, una mejor retención de las habilidades motoras y un riesgo de lesiones significativamente menor en los jóvenes deportistas.


















