Los hombres tienen una relación bien documentada con el dolor: lo minimizan, lo racionalizan y, en la mayoría de los casos, siguen adelante a pesar de él. Las investigaciones demuestran de forma sistemática que los hombres en Estados Unidos mueren, de media, cinco años antes que las mujeres, son más propensos a tomar decisiones poco saludables o arriesgadas y tienen una probabilidad significativamente mayor de retrasar o evitar por completo la atención médica. En medicina ortopédica, ese retraso tiene un coste clínico directo y se hace patente cada día en la consulta.