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Gimnasta femenina con maillot morado, en posición de preparación agachada sobre la colchoneta de ejercicios de suelo
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Las fracturas por estrés se encuentran entre las lesiones por sobrecarga más comunes que afectan a corredores, jugadores de baloncesto, gimnastas, bailarines y otros deportistas que practican deportes de alto impacto. En este artículo hablaremos sobre la prevención de las fracturas por estrés.

Las fracturas por estrés son pequeñas grietas en un hueso que se producen cuando una carga repetitiva o un uso excesivo provocan un daño óseo más rápido de lo que el cuerpo es capaz de repararlo. 

La buena noticia es que la mayoría de las fracturas por estrés se pueden prevenir. Con un entrenamiento bien planificado, una alimentación adecuada, ejercicios de fortalecimiento y una recuperación adecuada, los deportistas pueden reducir el riesgo sin dejar de rendir al máximo. 

Por qué se producen las fracturas por estrés: causas comunes y factores de riesgo 

Los huesos se renuevan constantemente mediante un proceso denominado «remodelación ósea». Durante el entrenamiento, el daño microscópico forma parte del proceso normal de adaptación, pero un aumento brusco de la intensidad del entrenamiento o una recuperación inadecuada pueden impedir que los huesos se reparen de forma eficaz. 

Las fracturas por estrés forman parte de un espectro más amplio conocido como lesiones óseas por estrés, que a menudo comienzan como una reacción al estrés antes de evolucionar hacia una fractura si la carga repetitiva continúa.

Entre los factores de riesgo más comunes se encuentran:

  • Aumentos repentinos del volumen o la intensidad del entrenamiento
  • Deportes repetitivos de alto impacto, como el atletismo, el baloncesto y la gimnasia
  • Baja disponibilidad energética, incluida la deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S)
  • Deficiencia de vitamina D o de calcio
  • Fracturas por estrés previas
  • Factores biomecánicos, como los pies planos o los arcos altos
  • Zapatillas deportivas gastadas o inadecuadas
  • Sueño deficiente y recuperación insuficiente

Cómo prevenir las fracturas por estrés

1. Avanza poco a poco en el entrenamiento

Una de las formas más eficaces de prevenir las fracturas por estrés es mediante una gestión adecuada de la carga.

Los aumentos bruscos del kilometraje de carrera, los ejercicios de salto o la intensidad del entrenamiento suponen una carga adicional para los huesos antes de que se hayan adaptado por completo. Aumentar gradualmente el volumen de entrenamiento, programar semanas de recuperación y alternar sesiones intensas con otras más suaves permite que los huesos se fortalezcan al mismo tiempo que los músculos y los tendones.

Incorporar actividades de entrenamiento cruzado de menor impacto, como el ciclismo o la natación, también puede reducir la carga repetitiva y, al mismo tiempo, ayudar a mantener la forma física cardiovascular. 

Los deportistas que se recuperan de una lesión también deben seguir un plan de rehabilitación estructurado para reducir el riesgo de volver a lesionarse.

2. Favorece la salud ósea con una alimentación adecuada

Para tener unos huesos fuertes no basta con un entrenamiento constante: también es fundamental una alimentación adecuada.

Un aporte adecuado de calorías, proteínas, calcio y vitamina D favorece la remodelación y la recuperación óseas normales. Los deportistas que no ingieren la energía suficiente para su entrenamiento de forma habitual pueden desarrollar el síndrome de deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S), una afección asociada a un deterioro de la salud ósea y a un mayor riesgo de sufrir lesiones por estrés óseo.

La mayoría de los deportistas pueden cubrir sus necesidades nutricionales siguiendo una dieta equilibrada que incluya productos lácteos, alimentos enriquecidos, verduras de hoja verde, pescado azul y otros alimentos ricos en nutrientes. 

Cuando la ingesta alimentaria es insuficiente o se ha detectado una carencia, un profesional sanitario puede recomendar suplementos de vitamina D para ayudar a mantener unos niveles saludables de vitamina D. En algunos casos, un suplemento de vitamina D y calcio también puede ser adecuado para favorecer la salud ósea normal. Los suplementos deben complementar —y no sustituir— una dieta sana y equilibrada.

3. Dar prioridad a la recuperación 

El ejercicio pone a prueba tu cuerpo, pero es durante la recuperación cuando los huesos, los músculos y otros tejidos se regeneran y se fortalecen. 

El sueño favorece la regulación hormonal, la recuperación muscular y la remodelación ósea, mientras que los días de descanso programados permiten que las lesiones óseas microscópicas se curen antes de que se conviertan en una lesión por sobrecarga.

La fatiga persistente, la disminución del rendimiento o el dolor persistente pueden indicar que la recuperación merece tanta atención como el entrenamiento.

4. Incluir entrenamiento de fuerza

El entrenamiento de resistencia ayuda a fortalecer los huesos al someter al esqueleto a una carga mecánica controlada.

Ejercicios como las sentadillas, las zancadas, el peso muerto y los ejercicios de estabilidad sobre una sola pierna mejoran la fuerza muscular y favorecen la densidad ósea. Además, unos músculos más fuertes absorben mejor las fuerzas de impacto, lo que reduce la tensión sobre los huesos al correr y saltar.

Un programa de entrenamiento de fuerza bien diseñado debería complementar el entrenamiento específico de cada deporte a lo largo de todo el año.

5. Lleva calzado adecuado

El calzado adecuado por sí solo no puede prevenir las fracturas por estrés, pero puede ayudar a reducir la carga repetitiva. 

Las zapatillas deportivas deben adaptarse al deporte que practica el deportista, a la mecánica de su pie y a la superficie de entrenamiento, y las zapatillas desgastadas deben sustituirse periódicamente. Alternar las zapatillas de correr y evitar cambios bruscos de calzado también puede ayudar a controlar las fuerzas de impacto durante el entrenamiento.

No ignores las primeras señales de alerta

Las fracturas por estrés rara vez se producen sin previo aviso. Entre los primeros síntomas suelen figurar:

  • Dolor localizado durante la actividad física
  • Sensibilidad al palpar un hueso concreto
  • Dolor que se agrava progresivamente al seguir haciendo ejercicio
  • Molestias que, con el tiempo, persisten tras el entrenamiento

Ignorar estos síntomas puede hacer que una reacción por estrés evolucione hasta convertirse en una fractura completa, lo que prolongaría considerablemente la recuperación. Una evaluación temprana por parte de un profesional cualificado en medicina deportiva puede ayudar a garantizar un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado.

Fomentar la resistencia ósea a largo plazo

Prevenir las fracturas por estrés no consiste en evitar el entrenamiento, sino en ayudar al cuerpo a adaptarse de forma segura. La gestión progresiva de la carga, una alimentación equilibrada, una recuperación adecuada, el entrenamiento de fuerza, un calzado adecuado y la detección precoz de los síntomas se combinan para favorecer la salud ósea.

Los deportistas que dan prioridad de forma constante a estos aspectos fundamentales tienen más probabilidades de mantenerse sanos, entrenar con regularidad y rendir al máximo a lo largo de la temporada y a largo plazo. 

Preguntas frecuentes

¿Qué provoca las fracturas por estrés en los deportistas?

Las fracturas por estrés se producen cuando los impactos repetitivos —como correr, saltar o realizar un entrenamiento de alta intensidad— dañan el hueso más rápido de lo que el cuerpo tarda en repararlo. Entre los factores desencadenantes más comunes se encuentran los aumentos repentinos del volumen de entrenamiento, la baja disponibilidad energética (RED-S), la deficiencia de vitamina D o calcio, un calzado inadecuado y una recuperación insuficiente.

 ¿Se pueden prevenir las fracturas por estrés?

Sí, la mayoría de las fracturas por estrés se pueden prevenir. Una progresión gradual del entrenamiento, una alimentación adecuada, el entrenamiento de fuerza, un sueño suficiente y un calzado adecuado contribuyen a que los huesos se adapten de forma segura a las cargas repetitivas.

¿Cuál es la diferencia entre una reacción por estrés y una fractura por estrés?

Una reacción por estrés es una lesión ósea por estrés en fase inicial que se produce antes de que se forme una fisura completa. Si la carga repetitiva continúa sin que haya recuperación, una reacción por estrés puede evolucionar hasta convertirse en una fractura por estrés completa.

¿En qué medida debería aumentar mi entrenamiento para evitar una fractura por estrés?

El volumen y la intensidad del entrenamiento deben aumentar gradualmente, con semanas de recuperación programadas y una combinación de entrenamientos intensos y suaves, para que los huesos tengan tiempo de fortalecerse al mismo tiempo que los músculos y los tendones.

¿Qué nutrientes favorecen la salud ósea y previenen las fracturas por estrés?

El calcio, la vitamina D, las proteínas y un aporte calórico general adecuado son esenciales para la remodelación ósea. Por lo general, estos nutrientes se pueden obtener de los productos lácteos, los alimentos enriquecidos, las verduras de hoja verde y el pescado azul; un profesional sanitario puede recomendar suplementos si se detecta alguna carencia.

¿Qué es el RED-S y qué relación tiene con las fracturas por estrés?

El síndrome RED-S (deficiencia energética relativa en el deporte) se produce cuando los deportistas no ingieren la energía suficiente para su entrenamiento de forma sistemática. Está relacionado con un deterioro de la salud ósea y un mayor riesgo de sufrir lesiones por estrés óseo, incluidas las fracturas por estrés.

¿Ayuda el entrenamiento de fuerza a prevenir las fracturas por estrés?

Sí. Los ejercicios de resistencia, como las sentadillas, las zancadas, el peso muerto y los ejercicios de estabilidad sobre una sola pierna, aumentan la densidad ósea y fortalecen los músculos, lo que permite absorber mejor los impactos y reducir la tensión sobre los huesos al correr y saltar.

¿Pueden las zapatillas adecuadas prevenir las fracturas por estrés?

El simple hecho de llevar un calzado adecuado no previene las fracturas por estrés, pero llevar zapatillas adecuadas para tu deporte y la mecánica de tus pies, sustituir las zapatillas desgastadas y alternar las zapatillas de correr puede ayudar a reducir la carga repetitiva.

¿Cuáles son los primeros síntomas de una fractura por estrés?

Entre los primeros síntomas se incluyen dolor localizado durante la actividad, sensibilidad al palpar un hueso concreto, dolor que empeora con el ejercicio continuado y molestias que persisten tras interrumpir el entrenamiento.

¿Cuándo debo acudir al médico si sospecho que tengo una fractura por estrés?

Acude a un especialista en medicina deportiva en cuanto notes un dolor localizado que vaya en aumento o sensibilidad al palpar un hueso. Una evaluación temprana evita que una reacción por estrés evolucione hasta convertirse en una fractura completa y acorta el tiempo de recuperación.

 ¿Influye el sueño en la salud ósea y en el riesgo de sufrir fracturas por estrés?

Sí. El sueño favorece la regulación hormonal y la remodelación ósea. Junto con los días de descanso programados, permite que las lesiones óseas microscópicas tengan tiempo de curarse antes de que puedan convertirse en una lesión por sobrecarga.