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Una mujer mirando el móvil junto a una agenda semanal en un gimnasio
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Introducción

Los deportistas y las personas físicamente activas rara vez pueden pulsar el botón de pausa. Una temporada tiene un calendario, un protocolo de rehabilitación tiene hitos y el trabajo o la carga lectiva no esperan. Por eso, cuando el consumo de sustancias se convierte en un problema, la primera pregunta no suele ser si hay que buscar ayuda, sino si buscarla significa dejar de lado todo lo demás. El alcohol, el cannabis, la nicotina y los opioides y estimulantes recetados son las sustancias que más consumen los deportistas, y la transición del consumo ocasional a un trastorno por consumo suele estar relacionada con las lesiones, el tratamiento del dolor y la presión que sigue a un mal rendimiento.

El tratamiento que permite a una persona dormir en casa y mantener su rutina se ha convertido en un elemento fundamental del manejo de los trastornos por consumo de sustancias, y la evidencia lo respalda. El asesoramiento, el control de la medicación y la supervisión clínica pueden prestarse sin necesidad de una estancia residencial, lo cual es importante para cualquier persona cuya recuperación tenga que compaginarse con el entrenamiento, la fisioterapia, el trabajo y la familia.

Adaptar la intensidad a las necesidades

No todas las personas que inician un tratamiento necesitan el mismo número de horas clínicas a la semana, y adaptar la intensidad a las necesidades reales es una de las primeras decisiones que se toman durante la evaluación. Algunas personas necesitan un programa diario de varias horas. A otras les basta con un par de sesiones a la semana. Entre ambos extremos existe un nivel intermedio diseñado para personas que necesitan una estructura constante durante varios días, pero sin supervisión las 24 horas del día. Normalmente, este nivel abarca entre nueve y veinte horas semanales repartidas en tres o cuatro días, en bloques diurnos o vespertinos, y ofrece la mayor parte de las mismas intervenciones que se encuentran en la atención residencial. Cualquier persona que se encuentre en las primeras fases de la recuperación, o que esté pasando de un nivel de atención superior a uno inferior, debería informarse sobre los servicios del programa intensivo ambulatorio (IOP) para obtener la estructura regular que requiere esa etapa. Las sesiones se imparten tanto de forma presencial como virtual, lo que facilita la asistencia a los deportistas que viajan.

La asignación no es permanente. Las personas pasan de un nivel a otro a medida que cambia su estabilidad, en cualquier sentido. La evaluación inicial establece el punto de partida, y el equipo clínico va realizando los ajustes necesarios a partir de ahí.

Crear un entorno que favorezca el tratamiento

Una situación de vida estable es uno de los factores que mejor permiten predecir si el tratamiento en el propio domicilio tendrá éxito. Eso no significa que el hogar sea perfecto. Significa un lugar donde la persona pueda dormir, donde no haya alcohol ni drogas a la vista y donde al menos otra persona comprenda lo que está pasando y quiera que todo salga bien.

Para los deportistas, el entorno va más allá de casa. Los vestuarios, los desplazamientos con el equipo y las rutinas posteriores al partido son los lugares donde suele comenzar el consumo, y deben someterse a la misma evaluación sincera. Los entrenadores, preparadores físicos y fisioterapeutas que saben lo que está pasando pueden proteger los horarios de las sesiones del mismo modo que protegerían una cita de rehabilitación. Las sesiones perdidas son la forma más habitual en que el tratamiento se desmorona silenciosamente, y suele ocurrir porque nadie las ha incluido en la planificación semanal.

Cómo funciona la terapia a lo largo de la semana

Las sesiones individuales ofrecen a la persona un espacio privado con un terapeuta para analizar qué motiva su consumo y desarrollar patrones diferentes. Para una persona activa, eso suele implicar abordar el dolor, la identidad ligada al rendimiento y el miedo a cómo sería una temporada sin esa sustancia.

Las sesiones grupales aportan algo que la terapia individual no puede ofrecer. La adicción aísla a las personas, y el hecho de estar en una sala con otras personas que trabajan en lo mismo reduce rápidamente ese aislamiento. Los grupos también ayudan a recuperar las habilidades de comunicación que se deterioran durante el consumo activo y de las que depende cualquier entorno de trabajo en equipo. Las sesiones centradas en identificar los factores desencadenantes y prevenir las recaídas suelen formar parte habitual del programa semanal.

La terapia familiar reúne a toda la familia en la misma sala y enseña a los familiares en qué consiste un apoyo eficaz, algo que a menudo difiere de lo que han estado haciendo hasta ahora.

Medicación y trastornos comórbidos

Algunas personas necesitan medicación como parte del tratamiento, y esta puede recetarse y supervisarse sin necesidad de ingresar en un centro. En el caso del trastorno por consumo de alcohol, existen pruebas sólidas de que la naltrexona y el acamprosato reducen la recaída en el consumo de alcohol. El personal médico colegiado se encarga de la prescripción, mientras que el trabajo conductual continúa en el marco de la terapia.

Los trastornos de salud mental suelen ir de la mano del consumo de sustancias. La depresión y la ansiedad son frecuentes entre los deportistas, y tratar uno de ellos sin tener en cuenta el otro rara vez da resultados duraderos. La estabilidad médica es el primer paso: cualquier persona con antecedentes de síndrome de abstinencia grave, ingresos previos por desintoxicación o un consumo diario elevado de alcohol puede necesitar primero una desintoxicación supervisada.

Planificar el futuro

El final de un programa formal no supone el final de la recuperación. El seguimiento y la prevención de recaídas existen para que nadie termine el tratamiento y se vea abocado de nuevo a pasar por una etapa en soledad. Entre las opciones más habituales se incluyen los programas de doce pasos, el asesoramiento continuo y las reuniones de grupo periódicas. Las personas que obtienen mejores resultados consideran el seguimiento como un compromiso, no como un extra opcional. Una reunión semanal al cabo de un año de sobriedad es lo que se entiende por mantenimiento, del mismo modo que un programa de fortalecimiento de mantenimiento es lo que mantiene en funcionamiento una rodilla operada.

Para cualquiera que se esté planteando si empezar, la evaluación inicial no cuesta nada más que una conversación sincera, y la mayoría de las personas pueden empezar a los pocos días de realizarla.

Conclusión principal

El tratamiento ambulatorio y el tratamiento ambulatorio intensivo pueden organizarse en torno a la formación, el trabajo y la familia sin sacrificar la calidad clínica. Los factores decisivos son la estabilidad médica, un entorno familiar y un equipo libre de sustancias, horarios de sesión protegidos y un plan de seguimiento al que se le conceda la misma importancia que a cualquier protocolo de rehabilitación.


Preguntas frecuentes

¿Puede un deportista seguir entrenando mientras recibe tratamiento ambulatorio para la adicción?
Normalmente sí, una vez que se le haya dado el visto bueno médico. El entrenamiento suele integrarse en el plan como una rutina protectora, aunque es posible que se tenga que ajustar la intensidad al principio.

¿En qué se diferencia un programa intensivo ambulatorio de la atención ambulatoria estándar?
El programa intensivo ambulatorio (IOP) suele consistir en entre nueve y veinte horas semanales repartidas en tres o cuatro días, frente a una o dos sesiones semanales en la atención ambulatoria estándar. Es adecuado para personas que necesitan más estructura, pero no una supervisión las 24 horas del día.

¿Es el tratamiento ambulatorio tan eficaz como el tratamiento residencial?
Para la mayoría de las personas que no necesitan una desintoxicación médica ni supervisión las 24 horas del día, los estudios controlados y naturalistas muestran resultados comparables.

¿Y si los analgésicos que se toman tras una lesión fueran parte del problema?
El equipo terapéutico colabora con el médico o cirujano que prescribe el tratamiento. El dolor se trata con estrategias sin opioides siempre que sea posible, y la medicación para el trastorno por consumo de opioides puede formar parte del plan.


Aviso legal

El Dr. Brian Cole y «Sports Medicine Weekly» no respaldan ningún producto o servicio descrito en este sitio web. El contenido publicado en «Sports Medicine Weekly» tiene únicamente fines informativos y no sustituye el asesoramiento médico profesional. Consulta siempre a tu profesional sanitario sobre cualquier problema de salud.


Recursos

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