🎧 Ya disponible: ¡Escucha nuestros artículos dondequiera que estés!

Ahora puedes escuchar nuestras últimas entradas del blog en cualquier momento y en cualquier lugar. Es perfecto para el trayecto al trabajo, mientras haces ejercicio o para realizar varias tareas a la vez en un día ajetreado. ¡Busca el reproductor de audio en la parte superior de nuestros artículos más recientes y disfruta de una forma totalmente accesible y sin necesidad de usar las manos de mantenerte informado!

Diagrama anatómico en el que se comparan las localizaciones del dolor del codo de tenista, en la parte externa del codo, y del codo de golfista, en la parte interna del codo.
Escucha este artículo en tu idioma preferido utilizando el selector situado en la esquina superior derecha:
0:00
0:00

El dolor de codo es una de las molestias musculoesqueléticas más comunes en medicina deportiva, pero a menudo se malinterpreta. Aunque los nombres populares de«codo de tenista»y«codo de golfista»sugieren que estas afecciones se dan exclusivamente en deportistas que practican estos deportes, la realidad es que se trata de lesiones por esfuerzo repetitivo que pueden afectar a cualquier persona que realice movimientos constantes con el antebrazo.

Tanto si eres un deportista profesional, un aficionado al bricolaje o alguien que pasa muchas horas sentado frente al ordenador, comprender la diferencia anatómica entre estas dos afecciones es el primer paso para un tratamiento eficaz.


La división anatómica: lateral frente a medial

Para comprender la diferencia, hay que fijarse en la anatomía del húmero (el hueso del brazo). En la base de este hueso, cerca de la articulación del codo, hay dos protuberancias óseas llamadas epicóndilos. Estas protuberancias sirven de puntos de anclaje para los músculos y tendones del antebrazo.

1. Codo de tenista (epicondilitis lateral)

El codo de tenista afecta al epicóndilo lateral, que es la protuberancia ósea situada en la parte exterior del codo. Esta zona es el punto de inserción de los músculos que extienden la muñeca y los dedos. Cuando levantas la mano hacia arriba (extensión), estás activando estos tendones.

2. Codo de golfista (epicondilitis medial)

El codo de golfista afecta al epicóndilo medial, la protuberancia ósea situada en la parte interna del codo (la más cercana al torso). Esta zona sirve de punto de anclaje a los músculos responsables de flexionar la muñeca y los dedos, así como de rotar el antebrazo hacia abajo. Cuando cierras el puño o aprietas un objeto, estos tendones entran en acción.


Identificar los síntomas: ¿Dónde te duele?

Aunque ambas afecciones implican una degradación del tendón (tendinosis) y no solo una inflamación aguda, el «epicentro» del dolor es la principal pista diagnóstica.

Síntomas del codo de tenista:

  • Dolor localizado: una sensación aguda o de ardor en la parte exterior del codo.
  • Dolor irradiado: dolor que se extiende por el antebrazo hacia la muñeca.
  • Fibra débil: Dificultad para sujetar una taza de café, girar el pomo de una puerta o dar la mano.
  • Dolor nocturno: dolor sordo y persistente que puede dificultar el sueño cuando se extiende el brazo.

Síntomas del codo de golfista:

  • Sensibilidad en la parte interna del codo: dolor localizado en la protuberancia ósea de la parte interna del brazo.
  • Rigidez: Es posible que se note rigidez en el codo y que resulte doloroso cerrar el puño.
  • Debilidad: Una disminución notable de la fuerza o la potencia de agarre al realizar el swing con un palo o una raqueta.
  • Sensaciones nerviosas: dado que el nervio cubital (el «nervio del codo») discurre cerca del epicóndilo medial, algunos pacientes experimentan hormigueo o entumecimiento en el dedo anular y el meñique.
CaracterísticaCodo de tenista (lateral)Codo de golfista (medial)
Solicitud principalExtensión de la muñeca (revés)Flexión de la muñeca (golpe de derecha/agarre)
Punto débilParte exterior del codoParte interna del codo
Actividades habitualesMecanografía, pintura, tenisApretar, levantar, golf

La «regla del 95 %»: causas habituales más allá del deporte

A pesar de lo que sugieren sus nombres, menos del 5 % de los casos diagnosticados se deben realmente a la práctica del tenis o el golf. Estas lesiones se describen con mayor precisión como«síndromes de sobrecarga». Se producen cuando la carga a la que se somete el tendón supera su capacidad de regeneración, lo que provoca desgarros microscópicos en las fibras de colágeno.

Riesgos laborales habituales:

  • Profesionales de la informática y la administración: los «micromovimientos» repetitivos que implican hacer clic con el ratón y escribir pueden provocar tensión en los tendones laterales (codo de tenista).
  • Oficios: Los fontaneros, pintores y carpinteros suelen padecer estas afecciones debido al uso intensivo de herramientas manuales, a los movimientos de torsión y a las vibraciones de las herramientas eléctricas.
  • Personal de cocina: Los movimientos repetitivos de cortar, batir y levantar sartenes pesadas suelen ser los principales causantes.
  • Halterofilia: una técnica incorrecta al realizar «skull crushers» o flexiones de muñeca con mucho peso puede provocar epicondilitis medial (codo de golfista).

El camino hacia la recuperación: un enfoque por niveles

La recuperación de la epicondilitis rara vez es «rápida». Los tendones tienen un menor riego sanguíneo que los músculos, lo que significa que se curan más lentamente. Sin embargo, un enfoque estructurado puede reducir considerablemente el tiempo de recuperación.

Fase 1: La fase aguda (semanas 1-2)

El objetivo es aliviar la irritación.

  • Modificación de la actividad: Este es el paso más difícil, pero también el más importante. Debes identificar y suspender temporalmente el movimiento concreto que te provoca dolor.
  • Masaje con hielo: en lugar de usar solo una bolsa de hielo, utiliza un cubito de hielo para masajear la protuberancia ósea durante 5 minutos. Esto proporciona una crioterapia localizada.
  • Faja de contrapresión: una faja especial que se coloca unos cinco centímetros por debajo del codo puede ayudar a «descargar» el tendón al crear un nuevo punto de anclaje temporal para la fuerza muscular.

Fase 2: La fase de fortalecimiento (semanas 3-8)

Una vez que el dolor agudo remita, debes «recuperar» la capacidad de soporte de carga del tendón.

  • Carga excéntrica: Se trata del «método de referencia» para la rehabilitación de los tendones. En el caso del codo de tenista, consiste en utilizar la mano «sana» para levantar un peso ligero hasta extender la muñeca y, a continuación, bajarlo lentamente (entre 3 y 5 segundos) con la mano lesionada.
  • Movilización de los tejidos blandos: el uso de un rodillo de espuma o una pelota de tenis sobre los músculos del antebrazo (no sobre el hueso en sí) puede ayudar a aliviar la tensión en el cuerpo del músculo.

Fase 3: Reincorporación al deporte o al trabajo

Antes de volver a la actividad normal, revisa tu equipo.

  • Tenis: Comprueba la tensión de las cuerdas de tu raqueta; las cuerdas demasiado tensas absorben menos el impacto, lo que hace que este se transmita al codo.
  • Golf: Evalúa el tamaño de tu empuñadura. Una empuñadura demasiado pequeña requiere un esfuerzo muscular excesivo para sujetar el palo.
  • Ergonomía: Asegúrate de que tu puesto de trabajo te permita apoyar los codos en un ángulo de 90 grados, con las muñecas en posición neutra.

Cuándo acudir a un profesional

Si el dolor persiste durante más de 4 a 6 semanas a pesar del reposo y el uso de una férula, o si notas un «chasquido» repentino o una hinchazón considerable, es hora de acudir a un especialista en medicina deportiva.

Las opciones terapéuticas actuales incluyen:

  • Fisioterapia: Terapia manual especializada y programas de carga supervisados.
  • Punción seca: técnica que consiste en utilizar agujas finas para liberar los «puntos gatillo» de los músculos del antebrazo.
  • PRP (plasma rico en plaquetas): Utilización de las propias plaquetas del paciente para acelerar el proceso de cicatrización en roturas tendinosas crónicas que no cicatrizan.
  • Terapia con ondas de choque extracorpóreas (ESWT): utiliza ondas acústicas para estimular la circulación sanguínea y la regeneración de los tejidos.

Reflexiones finales

Tanto si el dolor se siente en el interior como en el exterior, el mensaje que te envía el cuerpo es el mismo: el tendón está sobrecargado. Al identificar a tiempo el tipo específico de epicondilitis y seguir un programa de entrenamiento estructurado, la mayoría de las personas pueden volver a practicar sus actividades favoritas sin dolor y con más fuerza que antes.


Referencias

  • Ciccotti, M. G. y otros (2024). Epicondilitis medial y lateral en el deportista. Orthopedic Clinics of North America.
  • Shiri, R., et al. (2025). Prevalencia y factores determinantes de la epicondilitis lateral y medial. American Journal of Epidemiology.
  • Wilk, K. E. y otros (2026). Conceptos actuales sobre la rehabilitación de las lesiones de codo en deportistas. Revista de Fisioterapia Ortopédica y Deportiva.